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VIAJES EN AVIÓN Y SALUD (Parte I) PDF Print E-mail
Written by Organización Mundial de la Salud   
Friday, 22 January 2010 16:47
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Traslados Ejecutivos VIP Trooper Cabina Avión

Los viajes en avión, especialmente a larga distancia, someten a los pasajeros a diversos factores que pueden afectar a su salud y bienestar.

Los pasajeros con problemas médicos preexistentes tienen más probabilidades de verse afectados y deben consultar a su médico o acudir a un centro de atención al viajero con suficiente antelación antes de viajar. Quienes reciben asistencia médica y tienen previsto viajar en avión en un futuro cercano deben comunicárselo a su asesor médico. Los riesgos sanitarios asociados con el viaje en avión se pueden minimizar si el viajero lo planifica cuidadosamente y adopta algunas sencillas precauciones antes, durante y después del vuelo.

A continuación se incluye una explicación de los diversos factores que pueden afectar a la salud y el bienestar de los viajeros por aire.

Presión de aire en la cabina

Aunque las cabinas de los aparatos están presurizadas, la presión de aire en la cabina durante el vuelo a altitud de crucero es más baja que la presión del aire a nivel del mar. A una altitud de crucero típica de 11 000 a 12 200 metros (36 000-40 000 pies), la presión de aire en la cabina es equivalente a la presión de aire en el exterior a 1 800-2 400 metros (6 000-8 000 pies) sobre el nivel del mar. En consecuencia, la sangre absorbe menos el oxígeno (hipoxia) y los gases en el interior del cuerpo se expanden. Los efectos de una presión de aire reducida en la cabina son normalmente bien tolerados por los pasajeros sanos.

Oxígeno e hipoxia

El aire en la cabina contiene oxígeno suficiente para los pasajeros sanos y la tripulación. Sin embargo, debido a que la presión del aire en la cabina es relativamente baja, la cantidad de oxígeno en sangre se reduce en comparación con el nivel del mar. Los pasajeros con determinados problemas médicos, especialmente enfermedades del corazón y del pulmón y afecciones de la sangre tales como anemia (en particular drepanocitosis) , pueden no tolerar bien este reducido nivel de oxígeno (hipoxia). Algunos de estos pasajeros pueden viajar con seguridad si se acuerda con la aerolínea tomar medidas para disponer de un suministro adicional de oxígeno durante el vuelo.

Expansión de gases

Conforme asciende el avión, la reducción de la presión de aire en la cabina hace que los gases se expandan. De forma similar, conforme el avión desciende el aumento de la presión en la cabina hace que los gases se contraigan. Estos cambios pueden tener consecuencias cuando los gases están retenidos en el cuerpo.

La expansión de los gases durante el ascenso hace que el aire se escape desde el oído medio y los senos, normalmente sin provocar problemas.El flujo de aire a veces puede percibirse como una sensación de «destaponamiento» de los oídos. Conforme el avión desciende el aire debe fluir de nuevo hacia el oído medio y los senos con el fin de igualar las diferencias de presión. Si esto no ocurre, se puede tener la sensación de que los oídos o los senos están bloqueados y si no se alivia la presión puede provocar dolor. Tragar, masticar o bostezar («destaponar») normalmente aliviará las molestias. Si el problema persiste generalmente ayuda realizar con fuerza una corta espiración manteniendo la nariz y la boca cerradas (maniobra de Valsalva). En el caso de los bebés, darles de comer o ponerles un chupon para estimular la acción de tragar puede reducir los síntomas.

Las personas con infecciones de oído, nariz o senos deben evitar volar porque su incapacidad para igualar las diferencias de presión puede producirles dolor y lesiones. Si no es posible evitar el viaje, el uso de gotas nasales descongestionantes antes del vuelo y de nuevo antes del descenso puede ser de ayuda.

Mientras el avión asciende, la expansión de gases en el abdomen puede causar malestar, aunque generalmente es leve.

Algunas formas de cirugía y otros tratamientos médicos o pruebas diagnósticas pueden provocar la introducción de aire u otros gases en alguna cavidad corporal. Esto puede ocurrir, por ejemplo, en la cirugía abdominal o el tratamiento del desprendimiento de retina. Los pasajeros que se han sometido recientemente a dichos procedimientos deben preguntar a su médico o a un especialista en medicina del viajero cuánto tiempo deben esperar antes de emprender un viaje en avión.

Humedad en la cabina y deshidratación

La humedad relativa en las cabinas de los aviones es baja, normalmente menos de un 20% (la humedad en casa es normalmente superior al 30%). La baja humedad puede provocar sequedad de la piel y molestias en ojos, boca, nariz y la piel expuesta, aunque no representa un riesgo para la salud.

Utilizar una crema hidratante para la piel, un spray nasal salino para humedecer las vías nasales y gafas en lugar de lentes de contacto puede aliviar o prevenir las molestias. La baja humedad no provoca deshidratación y no es necesario tomar más agua de lo habitual.

Ozono

El ozono es una forma de oxígeno (con tres, en lugar de dos, átomos por molécula) presente en la atmósfera superior y que puede entrar en la cabina del avión junto con el suministro de aire fresco. En los aviones antiguos se observó que los niveles de ozono en el aire de la cabina podían provocar en ocasiones irritación de los tejidos pulmonares, ojos y nariz. El ozono se transforma por la acción del calor y la mayor parte es eliminado por los compresores (en los motores de avión) que suministran el aire presurizado para la cabina. Además, la mayoría de los aviones modernos de largo alcance disponen de equipos (conversores catalíticos) que transforman el ozono restante.

Radiación cósmica

La radiación cósmica está formada por las radiaciones procedentes del sol y del espacio exterior. La atmósfera de la Tierra y su campo magnético son pantallas protectoras naturales y por ello los niveles de radiación cósmica son más bajos a baja altitud. La radiación cósmica es más intensa sobre las regiones polares que sobre el ecuador debido a la forma del campo magnético de la Tierra y al «achatamiento» de la atmósfera sobre los polos.

La población está continuamente expuesta a la radiación natural de base procedente del suelo, las rocas y materiales de construcción, así como a la radiación cósmica que llega a la superficie terrestre. Aunque los niveles de radiación cósmica son mayores a las altitudes de crucero de los aviones que a nivel del mar, hasta el momento las investigaciones no han demostrado ningún efecto significativo para la salud de los viajeros y la tripulación.

Cinetosis

Excepto en caso de turbulencias fuertes, los viajeros en avión raramente sufren cinetosis (mareos). Los viajeros susceptibles deben pedir un asiento en la sección media de la cabina donde los movimientos son menos pronunciados, y tener disponible y fácilmente accesible en todo momento la bolsa para mareos.También deben consultar con su médico o especialista en medicina del viajero sobre la medicación que pueden tomar antes de volar para ayudar a prevenir este problema y deben evitar beber alcohol durante el vuelo y durante las 24 horas previas al mismo.

Inmovilidad, problemas circulatorios y  Trombosis Venosa Profunda (TVP)

La contracción de los músculos es factor importante que ayuda a mantener el flujo de sangre a través de las venas, especialmente en las piernas. La inmovilidad prolongada, especialmente cuando la persona está sentada, puede provocar un estancamiento de la sangre en las piernas, que a su vez provoca hinchazón, rigidez y molestias.

Se sabe que la inmovilidad es uno de los factores que pueden provocar el desarrollo de un coágulo de sangre en una vena profunda, conocido como «trombosis venosa profunda» o TVP. Las investigaciones han demostrado que la TVP puede ocurrir como resultado de la inmovilidad prolongada, por ejemplo, durante un viaje largo, ya sea en coche, autobús, tren o avión. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha emprendido un gran estudio de investigación (WRIGHT), para establecer si hay un incremento del riesgo de Tromboembolismo Venoso (TVP) en los viajes por avión, determinar la magnitud del riesgo y la implicación de otros factores y el estudio de medidas preventivas.

Se ha encontrado en la fase I del estudio epidemiológico que el riesgo de tromboembolismo venoso es aproximadamente el doble después de un vuelo de duración media de más de 4 horas y también en otras formas de viaje con inmovilidad prolongada. El riesgo se incrementa con la duración del viaje y con múltiples viajes dentro de un corto periodo de tiempo.

En la mayoría de los casos de TVP los trombos son pequeños y no provocan síntomas. El organismo es capaz de disolver gradualmente el trombo sin consecuencias a largo plazo. Los trombos más grandes pueden ocasionar síntomas como hinchazón de piernas, sensibilidad en la zona, irritación y dolor.

En ocasiones una parte del trombo puede desprenderse y viajar por la corriente sanguínea hasta acabar alojado en los pulmones. Esto se conoce como embolismo pulmonar y puede provocar dolor en el pecho, dificultades respiratorias y en casos graves, la muerte súbita. Esto puede ocurrir muchas horas e incluso días después de la formación del trombo en la extremidad inferior.

El riesgo de desarrollar TVP durante los viajes aumenta cuando intervienen otros factores de riesgo añadidos. Entre éstos se incluyen los siguientes:

  • TVP o embolismo pulmonar previos
  • Historia de TVP o embolismo pulmonar en un familiar cercano
  • Uso de terapia de estrógenos -anticonceptivos orales (la «píldora»)- o terapia hormonal sustitutiva (THS)
  • Embarazo
  • Cirugía o traumatismo reciente, especialmente del abdomen, región pélvica o piernas
  • Cáncer
  • Obesidad
  • Ciertas anomalías genéticas de la coagulación de la sangre.

Es recomendable que las personas con uno o más de estos factores de riesgo pidan consejo médico específico a su médico o en un centro de atención al viajero con antelación suficiente antes de embarcar en un vuelo de tres o más horas de duración.

La TVP ocurre con mayor frecuencia en personas de más edad. Algunos investigadores sugieren que fumar, la obesidad y las venas varicosas pueden ser un riesgo.

Precauciones

Las ventajas de la mayoría de las medidas preventivas para los pasajeros con especial riesgo de desarrollar TVP no están demostradas, e incluso algunas de ellas pueden ser perjudiciales. Sin embargo, algunos estudios identifican medidas preventivas necesarias. Esto se llevará a cabo en la fase II del proyecto WRIGHT.A continuación se incluyen algunos consejos generales para dichos pasajeros.

Moverse por la cabina durante un vuelo largo ayuda a reducir cualquier período de inmovilidad prolongada. Sin embargo, no siempre esto es posible y además cualquier beneficio potencial para la salud debe sopesarse con el riesgo de una posible lesión en caso de que el avión encuentre turbulencias repentinas e inesperadas. Una forma sensata de actuar es caminar por la cabina, por ejemplo, ir al cuarto de baño, una vez cada 2-3 horas.

Muchas líneas aéreas dan también consejos útiles sobre ejercicios que pueden realizarse en el asiento durante el vuelo. Se cree que ejercitar los músculos de las piernas puede estimular la circulación, reducir el malestar, la fatiga y la rigidez, y reducir el riesgo de desarrollar TVP. El equipaje de mano no debe colocarse donde pueda obstaculizar el movimiento de piernas y pies y la ropa debe ser suelta y cómoda.

Teniendo en cuenta el indudable riesgo de efectos secundarios significativos y la falta de evidencias probadas sobre sus beneficios, se recomienda a los pasajeros que no tomen aspirina con el único objetivo de prevenir la TVP relacionada con los viajes.

A los viajeros que tienen más riesgo de desarrollar TVP se les pueden recetar tratamientos específicos y para obtener más asesoramiento deberán consultar con su médico.

Submarinismo

Los practicantes de submarinismo no deben volar excesivamente pronto después de bucear, dado el riesgo de que la presión reducida en la cabina pueda provocarles síndrome de descompresión (comunmente conocida como enfermedad de los buzos). Se recomienda no volar hasta al menos 12 horas después de su última inmersión, y este período debe prolongarse hasta 24 horas después de haber realizado múltiples inmersiones o alguna inmersión que ha requerido paradas de descompresión durante el ascenso a la superficie. Los pasajeros que practiquen submarinismo recreativo antes de volar deben pedir consejo especializado en las escuelas de submarinismo.

Jet lag

El jet lag es el término usado para los síntomas ocasionados por la alteración del reloj corporal interno y los ritmos (circadianos) que controla dicho reloj aproximadamente en 24 horas. La alteración se produce cuando se cruzan múltiples zonas horarias, es decir, cuando se vuela de este a oeste o de oeste a este. El jet lag puede causar indigestión y trastornos de la función intestinal, malestar general, somnolencia durante el día, dificultad para dormir de noche y reducción de las facultades físicas y mentales. Sus efectos a menudo se suman al cansancio ocasionado por el propio viaje. Los síntomas de jet lag desaparecen gradualmente conforme el organismo se adapta a la nueva zona horaria.

El jet lag no puede prevenirse pero hay formas de reducir sus efectos. Los viajeros que toman medicación siguiendo un horario estricto (por ejemplo, insulina, píldora anticonceptiva) deben consultar a su médico o en un centro de atención al viajero antes de viajar.

Medidas generales para reducir los efectos del jet lag

  • Estar tan descansado como sea posible antes de la partida y descansar durante el vuelo. Los períodos breves de sueño pueden ser de ayuda.
  • Tomar comidas ligeras y limitar el consumo de alcohol. El alcohol aumenta la producción de orina lo que provoca trastornos del sueño al tener que despertarse para orinar.Aunque puede acelerar el inicio del sueño, reduce su calidad y lo hace menos reparador. Los efectos del alcohol (resaca) pueden exacerbar los efectos del jet lag y la fatiga del viaje. Por lo tanto, si se toma alcohol debe consumirse con moderación tanto antes como durante de vuelo. La cafeína debe limitarse a las cantidades normales y evitarse en las horas anteriores al período de sueño previsto.
  • Intentar crear condiciones adecuadas para prepararse para dormir. Para dormir durante el día, las máscaras para los ojos y los tapones para los oídos pueden ser de ayuda. El ejercicio regular durante el día puede ayudar a suscitar el sueño, aunque debe evitarse el ejercicio enérgico inmediatamente antes de dormir.
  • En el destino intentar dormir cada 24 horas el mismo tiempo que se duerme habitualmente. Se cree necesario un bloque mínimo de 4 horas de sueño (conocido como «sueño de soporte») durante la noche local para que el reloj corporal interno pueda adaptarse a la nueva zona horaria. Si es posible, conseguir el tiempo total de sueño realizando pequeñas siestas cuando se siente sueño durante el día.
  • El ciclo de luz y oscuridad es uno de los factores más importantes para fijar el reloj corporal interno. La exposición a la luz diurna en el destino generalmente ayuda a adaptarse.
  • Las pastillas para dormir de acción corta pueden ser de ayuda. Sólo deben usarse siguiendo recomendaciones médicas, y no deben tomarse de forma habitual durante los vuelos ya que pueden incrementar la inmovilidad y, por lo tanto, el riesgo de desarrollar DVT.
  • La melatonina está disponible en algunos países. Normalmente se vende como suplemento alimenticio y, por lo tanto, no está sometida al mismo estricto control que los medicamentos (por ejemplo, en Estados Unidos no ha sido aprobada para su uso como medicamento, pero puede venderse como suplemento alimenticio). No se ha evaluado completamente el mejor momento para tomarse ni la dosificación más eficaz de la melatonina, y se desconocen sus efectos secundarios, especialmente usada a largo plazo. Además, los métodos de fabricación no están normalizados por lo que la dosis de cada tableta puede variar mucho, y pueden estar presentes algunos compuestos dañinos. Por estas razones la melatonina no debe ser recomendada.
  • No siempre es aconsejable ajustarse a la zona horaria local en el caso de viajes cortos de 2-3 días. En caso de duda puede consultarse con un especialista en medicina del viajero.
  • Las personas reaccionan de manera diferente a los cambios de la zona horaria. Las personas que viajen frecuentemente deben aprender cómo responde su propio organismo y adoptar hábitos en consecuencia. El asesoramiento de un centro de atención al viajero puede ayudar a determinar una estrategia eficaz de respuesta.

Aspectos psicológicos

Viajar en avión no es una actividad natural para el ser humano y muchas personas experimentan algún grado de dificultad psicológica al volar. Los principales problemas que se encuentran son el estrés y el miedo a volar.

Ambos pueden ocurrir juntos o por separado en diferentes momentos antes y durante la duración del viaje.

Estrés

Todas las formas de viajar generan estrés.Volar puede ser particularmente estresante porque a menudo implica un largo trayecto hasta el aeropuerto, sueño acortado y la necesidad de caminar largas distancias en el edificio de la terminal. La mayoría de los pasajeros encuentran su propia manera de hacerle frente, pero aquellos pasajeros que encuentran viajar en avión particularmente estresante deben pedir asesoramiento médico en el momento oportuno. Una buena planificación (pasaportes, billetes, medicación, etc.) y contar con mucho tiempo para llegar al aeropuerto ayudan a aliviar la tensión.

Fobia a volar (miedo a volar)

El miedo a volar puede ir desde sentirse ligeramente ansioso hasta la incapacidad absoluta de viajar en avión. Esto puede provocar importantes problemas

en la vida personal y profesional.

Los viajeros que quieren viajar en avión pero son incapaces de hacerlo por su miedo a volar deben pedir consejo médico antes del viaje. La medicación puede ser útil en algunos casos, pero el uso de alcohol «para calmar los nervios» no ayuda y puede ser peligroso en combinación con ciertos medicamentos. Para una solución a largo plazo el viajero debe buscar tratamiento especializado para reducir las dificultades psicológicas asociadas con el viaje en avión. Hay muchos cursos disponibles para reducir o curar el miedo a volar. Generalmente incluyen consejos sobre cómo hacer frente a los síntomas que provoca el miedo, información sobre cómo vuela un avión, cómo funcionan los controles durante un vuelo y, en la mayoría de los casos, un vuelo corto.

Rabia aérea

En los últimos años la «rabia aérea» ha sido reconocida como una forma de conducta destructiva relacionada con los viajes en avión. Parece estar relacionada con altos niveles de estrés general pero no específicamente con la fobia a volar. Frecuentemente va precedida por un consumo excesivo de alcohol.

(Fuente: "Internacional Travel and Health".)

 
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